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*1

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …

*1

Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencias,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.
Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.
Tú lloras debajo del llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.
Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.

Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación.
 
He buscado el amor, primero, porque conduce al éxtasis, un éxtasis tan grande, que a menudo hubiera sacrificado el resto de mi existencia por unas horas de este gozo. Lo he buscado, en segundo lugar, porque alivia la soledad, esa terrible soledad en que una conciencia trémula se asoma al borde del mundo para otear el frío e insondable abismo sin vida. Lo he buscado, finalmente, porque en la unión del amor he visto, en una miniatura mística, la visión anticipada del cielo que han imaginado santos y poetas. Esto era lo que buscaba, y, aunque pudiera parecer demasiado bueno para esta vida humana, esto es lo que -al fin- he hallado.
 
Con igual pasión he buscado el conocimiento. He deseado entender el corazón de los hombres. He deseado saber por qué brillan las estrellas. Y he tratado de aprehender el poder pitagórico en virtud del cual el número domina al flujo. Algo de esto he logrado, aunque no mucho.
 
El amor y el conocimiento, en la medida en que ambos eran posibles, me transportaban hacia el cielo. Pero siempre la piedad me hacía volver a la tierra. Resuena en mi corazón el eco de gritos de dolor. Niños hambrientos, víctimas torturadas por opresores, ancianos desvalidos, carga odiosa para sus hijos, y todo un mundo de soledad, pobreza y dolor convierten en una burla lo que debería ser la existencia humana. Deseo ardientemente aliviar el mal, pero no puedo, y yo también sufro.
 
Ésta ha sido mi vida. La he hallado digna de vivirse, y con gusto volvería a vivirla si se me ofreciese la oportunidad

 

*1

Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.

*4

Quiero decirte que te quiero
y confesarte lo que siento
ya me cansé de ser tu amiga
con derechos, sin izquierdos
yo te quiero completo

Quiero decirte mi amorcito
y apretarte la manito
quiero decirle a mi mamá que ya eres oficial
y poderte presentar como mi novio querido

Quiero decirte
que estoy tan firme
como la parte anterior
del maxilar superior
que por ti arrastro el ala
que me tienes trastornada
y muy
enamorada
enamorada
enamorada
enamorada

Quiero decirte que te quiero
que yo por ti voy muy en serio
ya me he pensado presentar
con un anillo a tu papá
tu mano no podrá negar

Quiero tenerte apretadito
y darte muchos, muchos picos
pero lo quiero hacer sin miedo
porque yo siento que puedo
pedirte de lo que tengo
y tengo mucho amor por darte
_
Producción, programación y mezcla: Oscar Alford | Master: John Dent, Loud Mastering Inglaterra | Ingeniería de grabación: Manuel Alejandro Rodríguez | Percusión: Daniel Chebair | Colaboraciones: Sebastián Marenco, “El Chico”, Daniel Florez, Juan Fernando Baena y Andrés Mercado | Grabado en los estudios de la Escuela Fernando Sor, Bogotá, Colombia. | Arte: Pedrina

*2

Los nazis me atemorizaron de ser judío, y los israelíes me hicieron avergonzar de ser judío.

Israel Shahak

*1

Lo que experimento ante la muerte de cualquiera, y de una manera más vehemente e incontrovertible ante la muerte de algún pariente o un amigo, de tal o cual persona querida, incluso cuando el amor está ausente o ha sido terriblemente contrariado, hasta el desprecio o el odio, es lo siguiente, algo que no tengo ni ganas ni fuerza de demostrar como hubiera podido hacerlo con una tesis: la muerte del otro, no únicamente pero si principalmente se le ama, no anuncia una ausencia, una desaparición, el final de tal o cual vida, es decir, de la posibilidad que tiene un mundo (siempre único) de aparecer a tal vivo. La muerte proclama cada vez el final del mundo en su totalidad, el final de todo mundo posible, y cada vez el final del mundo como totalidad única, por lo tanto irreemplazable y por lo tanto infinita.

*3

3 de junio de 1977.


y cuando te llamo amor mío, amor mío, ¿te llamo a ti o al amor mío? Tú, amor mío,
¿acaso es a ti a quien así nombro, acaso es a ti a quien me dirijo? No sé si la pregunta está bien formulada, me da miedo. Pero estoy seguro de que la respuesta, si ha de llegarme algún día, vendrá de ti. Sólo tú, amor mío, sólo tú habrás sabido nos pedimos lo imposible, como lo imposible, ambos.
 “Ein jeder Engel ist schrecklich”, me gustó.
Cuando te llamo amor mío, ¿acaso te llamo a ti, acaso te digo mi amor? y cuando te digo mi amor ¿acaso te declaro mi amor o acaso te digo, a ti, mi amor, y que eres mi amor? Quisiera decirte tanto.

*1

Ayúdame al menos a que la muerte nos llegue sólo de nosotros. No cedas a la generalidad.

*1

El sobrevivir es una posibilidad diferente o ajena tanto a la muerte como a la vida. El sobrevivir es un concepto originario que no se deriva. Hay supervivencia en el momento que hay huella.

*4

Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle,
en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia
los completos de los subtes,
ni en los libros prestados
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original
de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré amor mío,
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré las cosas que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel
donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles
y de puentes.
No estarás para nada,
no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente
trata de acordarse de ti.

*4

La vi brotar de las columnas y ascender por las lajas

festejada por su vestido claro, por la mañana y los rosales,

así como del águila cerniéndose parece nacer y recrearse el

cielo,

así como en todo navío encuentra su centro el océano.

¡Oh tú, que tenías en mí tu más secreto nombre y tu resumen!

Está el jardín, y entre las lajas

la gramilla ejercita sus pequeñas tijeras contra el viento.

Yo te busco de noche solamente,

cuando el engaño de las sombras consuela con pretextos de retama tu fragancia ausente.

*2

Cuando sumando pequeños números infatigables

ves levantarse del papel planisferios azules,

o por túneles de rosa, por bebidas frías y deseadas

transitas con tus dedos en donde está la gracia,

allí me gustas, allí te encuentro, es necesario allí que me enhieste y te cante

la verdadera cifra de tu nombre que ignoras.

Porque, ¿qué noche, qué almanaque, qué acordado extravío

configuraron algo que tú viste y nombras

y llevas por las calles y duermes en los lechos

y crees ser tú y alabas?

Oh, déjame derruir

pacientemente el día de tantos estandartes,

echar abajo el cielo de tus falsas estrellas,

máquina minuciosa con lápices que escriben otra cosa,

libros de caja donde alguien altera los resúmenes.

Ya estoy más cerca, sé

que nos encontraremos libres, solamente nosotros,

pues quizá tú también echas abajo un río,

un halcón, una cítara, barricada agudísima que me oculta de tu alma.

Nos hallaremos, sí, ¡oh amor que no conozco!

(Tal vez cruzando el uno la figura del otro

nos iremos, lejanos, sin encuentro ni júbilo;

tan ciertos, tan nosotros, ya tan sin conocernos.)

*1

Cuando yo vuelva al mar

cuando esté verde y diáfano de mar

cuando haya mar en tu voz

en tu teléfono

cuando el perfume y tus muslos sean el mar

Cuando nos duela el pelo de amanecidos peces húmedos

y la toalla rompa en mi cara su blanco golpe de ola

cuando las nueve menos veinte sean el mar

y tú

seas el mar

oh retorno imposible de la tierra

despojo de la tierra pedregosa y calina

de la sedienta perra, el mediodía,

las calcinadas piedras con hormigas

restallando de sed y con hormigas

oh necesaria sed de sequedad -

Por mí, de mí, desnudamente mía

cuando me vuelva al mar.

Une rose d’automne est plus

qu’une autre exquise…

Agrippa d’Aubigné

Cuando me acuesto contigo

¿me dirás con quién te acuestas?

¿A quién estarás besando

con la boca que me besa,

en qué almohada sigilosa

se desanudan tus trenzas?